ELEGÍA
ELEGÍA AL LABRADOR
Es tu vida lo más duro del lugar,
Labrador, mírate y dime: ¿hallaste felicidad?
Te levantas temprano, quizá con el canto del gallo
Te aprietas la faja y después te arremangas,
Crúzate y ata el cordón de la albarca
Y con las migas de pan en la boca
Échate la azada del hombro y vete a cavar.
Aún amanece y ya estás en la huerta,
Esperas paciente el verte mejor,
Te escupes las manos y aprietas el mango
Comenzando la tasca cuando sale el sol.
Levantas la azada, golpeas con fuerza
La tierra se abre, quizá hasta se queja
Y al pasar el tiempo el sol te calienta
Sudándote la frente por tan dura faena.
Que bien sienta un trago, del botijo agua fresca
Entonces descansas fumando un cigarro
Saboreando el humo en cada calada
Matando minutos de cada jornada,
Pensando lo mucho que cuesta ganar
El pan que alimenta seis bocas o más.
Se te hinchan las manos, se endurecen tus callos,
Confías que hoy puedes terminar,
El final se acerca y eso te da fuerza,
Mañana no debes volver, tienes que acabar.
Escuchas el canto que produce la azada
Al abrir la tierra por todo el “bancal”
y..., por tu frente resbala como río de sangre
el sudor que quema la cara al pasar.
Al “rematar” la faena, miras hacia atrás,
Secas tu sudor con el brazo
Y con la azada al hombro vuelves al hogar
Respirando tranquilo, pudiste acabar.
Autor: FRANCISCO MARTÍNEZ CLIMENT
